
La provincia del Chaco, en general, tiene como fecha de siembra en el mes de diciembre, aunque es la disponibilidad de agua en el perfil del suelo lo que permite analizar siembras tempranas de soja durante septiembre.
En ese sentido, especialistas de la Estación Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas plantean criterios para elegir grupo de madurez, densidad, temperatura y manejo considerando la humedad acumulada durante el invierno y el inicio de la primavera; es decir, evaluar una implantación en septiembre cuando las condiciones del lote acompañan, no para reemplazar fecha tradicional sino aprovechar situaciones particulares.
La investigadora del INTA Las Breñas, Ing. Agr. Johana Inés Luzzi, señaló que la decisión requiere ajustar el ciclo del cultivo a la fecha de siembra. La soja responde a la temperatura y a la duración del día, por lo que una implantación en septiembre modifica el desarrollo de la planta y el inicio de la etapa reproductiva.
“Hay que encontrar un equilibrio entre el desarrollo de la planta y la duración del ciclo, explicó Luzzi. Los grupos de madurez demasiado cortos pueden llegar rápido a floración y limitar la formación de nudos, hojas y ramas. Los grupos largos pueden extender el período vegetativo y trasladar las etapas reproductivas hacia momentos de mayor temperatura y demanda de agua”.
Experiencias de la Red Soja
Las experiencias de la Red de Soja en el NEA señalan a los grupos V y VI cortos como opciones para las siembras tempranas. La elección depende de la fecha, el ambiente y el objetivo productivo.
El agua almacenada en el suelo constituye otro punto de análisis. Según la ingeniera, la soja requiere unos 650 milímetros durante el ciclo, incluido el período previo a la siembra; por eso, resulta necesario medir la reserva hídrica, la profundidad y capacidad de almacenamiento del suelo, la cobertura y el cultivo antecesor.
La temperatura también incide en la emergencia; alrededor de los 22°C ofrece condiciones para una emergencia rápida, por debajo de 18°C el proceso puede demorarse y con temperaturas superiores a 35-38°C disminuyen la velocidad y el porcentaje de emergencia.
En cuanto a la densidad, los lotes con mayor disponibilidad de agua pueden trabajar con 25 a 30 plantas por metro cuadrado; con menor reserva, la referencia se ubica entre 20 y 25 plantas.
El monitoreo desde la emergencia resulta necesario ante enfermedades y presencia de chinches y orugas defoliadoras.
La soja de primavera no constituye una nueva fecha fija. Según Luzzi, requiere agua, temperatura y manejo acordes al ambiente antes de definir la implantación.

