La comunidad parroquial se prepara para la solemnidad del Corpus Crhristi y hoy comparte el último día de triduo con las celebraciones cotidianas de adoración al Santísimo Sacramento y Santa Misa a través de los medios habituales.

Además, a las 18:30 se compartirá el aporte realizado para esta festividad por los niños de Catequesis Familiar en el programa especial preparado por la Diócesis para esta ocasión que inicia a las 13 y concluye con la Misa diocesana a las 20:30 celebrada por monseñor Barbaro.

Mañana, las celebraciones en el templo parroquial comenzarán a las 8 hs con la Eucaristía que se transmite por FM Milenium (94,5 Mhz), a las 18 la adoración al Santísimo Sacramento emitida por el facebook de la parroquia, y a las 19 la Santa Misa que se puede recibir en los hogares por facebook, Canal 5 de BCC Net, FM Victoria 93,3 y FM Paraná 106,1.

“La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana”

Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral.

En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal.

A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal.

La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad.

El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion.

El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.