El jueves 18 de la semana pasada se cumplieron diez años de la creación de la Feria Franca Municipal que, desde ese momento, permite a productores, artesanos y otros emprendedores ofrezcan sus productos en este lugar.

La iniciativa se presentó a la comunidad con un acto con la presencia de autoridades municipales, dirigentes de las entidades comprometidas con la gestión y concreción de la feria que, después de un proceso de capacitaciones con el apoyo de varias instituciones, permitió que casi un centenar de feriantes estuvieran en condiciones de ofrecer sus productos en este espacio común.

El espacio comprendido entre la Estación de Ferrocarril y la Terminal de Ómnibus, en la mañana del sábado 18 de junio de 2016, fue ocupado por cada uno de los primeros feriantes en sus respectivos sectores y, con las autoridades municipales, el INTA Las Breñas con su Agencia de Extensión y la Cámara de Comercio, entre otras, se realizó el acto inaugural de esta propuesta productiva.

Los puestos presentados, de manera individual o familiar, tenían a disposición de la comunidad una alternativa distinta para adquirirlos. Esto fue posible luego de cumplir con los requisitos mínimos establecidos en la Ordenanza Municipal de 2016 que reglamentó el funcionamiento de la feria, de exhibir y poner a la venta los productos que siembra o elabora en sus lugares de la zona rural o los que surgen de tejidos, bordados, curtiembres y otros.

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Los pioneros

Entre los emprendedores iniciales se destaca la acción del primer presidente de la comisión directiva de la Feria Franca, don Rodolfo Torres, singular impulsor de estas actividades y que protagonizó ese tiempo inicial que contempló previamente capacitaciones en temáticas como “Buenas prácticas agrícolas”, “Elaboración de conservas caseras”, “Organización y diseño de ferias” y “Comercialización y precios justos”.

En junio de 2016, después de varios meses de preparación y capacitación, hubo 92 feriantes habilitados en junio de 2016 que hicieron la capacitación requerida y las inscripciones correspondientes; aunque ese primer día hubo treinta y cinco puestos en los que estuvieron ofreciendo sus productos en la primera Feria Franca.

Hoy continúa siendo un ámbito en el que los que ofrecen y los que demandan pueden realizar sus transacciones y obtener productos frescos, de elaboración local y contribuir a la economía circular.