
La comunidad de Las Piedritas recibió a treinta misioneros que integran la Pastoral Universitaria de la Diócesis San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña con los que compartió cinco días de la Semana Santa.
La delegación de jóvenes integra el Grupo Misionero Universitario San Alfonso, perteneciente a la Pastoral Universitaria San Juan Pablo II que coordina el presbítero Emanuel Farías.
En esta población ubicada al oeste del departamento 9 de Julio se encuentra la capilla con la Cruz de los Milagros de Nuestro Señor de Mailín, patrono de la comunidad, dependiente pastoralmente de la parroquia San Miguel Arcángel de Las Breñas.
La intensa misión se llevó adelante en el marco del Triduo Pascual, dejando una profunda huella espiritual y comunitaria. La presencia del sacerdote hizo posible que los misioneros y la comunidad toda pueda participar de todas las celebraciones litúrgicas del Triduo Pascual en esos días santos.
La experiencia misionera se extendió durante cinco jornadas, iniciando el miércoles 1 y culminando el domingo 5 de abril; en la primera, los jóvenes permanecieron en Las Breñas organizando las actividades hasta el día siguiente, cuando partieron hacia Las Piedritas. Al llegar al lugar de la misión comenzaron a recorrer las casas, acercando un mensaje de fe y acompañamiento a las familias y, por la tarde, las actividades se concentraron en la capilla del lugar, con encuentros y dinámicas dirigidas a niños, adolescentes y adultos.
Espacios de reflexión y formación
Las jornadas estuvieron marcadas por espacios de reflexión y formación centrados en el significado de la Cuaresma y la Semana Santa, buscando profundizar en el valor de estas fechas para la vida cristiana; a través de charlas y momentos compartidos, los misioneros invitaron a la comunidad a redescubrir el sentido espiritual de este tiempo litúrgico.
Uno de los momentos más significativos tuvo lugar el viernes 3, cuando se realizó un Vía Crucis viviente, una propuesta inédita para la comunidad local, que vivió con emoción y recogimiento esta representación de la Pasión de Cristo.
El sábado 4 estuvo dedicado a la integración comunitaria, con actividades recreativas, juegos y una merienda compartida, fortaleciendo los vínculos entre los misioneros y los vecinos. La Vigilia Pascual fue el culmen de la jornada.
Finalmente, el domingo se celebró la Santa Misa, seguida de un almuerzo comunitario que marcó el cierre de la misión.
Luego de días intensos de entrega y servicio, el grupo emprendió el regreso, llevando consigo la experiencia vivida y el compromiso renovado con la misión evangelizadora. De esta manera, los misioneros universitarios no solo compartieron su fe, sino que también se enriquecieron con la calidez y la apertura de una comunidad que los recibió con los brazos abiertos.


