El triduo pascual concluyó el sábado a la noche con la Vigilia Pascual y una importante cantidad de fieles que acompañaron esta tradicional ceremonia que se celebró en el templo parroquial.

La comunidad católica tuvo la ocasión de compartir una santa noche en que la Iglesia vigilia, celebrando la resurrección de Cristo en los sacramentos y esperando su retorno en gloria; es punto culminante del Triduum (Triduo Pascual), la Pascua de la nueva alianza que indica el paso de Cristo de la muerte a la vida.

Se caracterizó por el templo en penumbras que recibió a los numerosos fieles que se acercaron a compartir y vivenciar este momento de silencio y reflexión.

Es por eso que la Liturgia Pascual no corresponde a la Misa anticipada del sábado y su naturaleza es única en el ciclo del año litúrgico; Vigilia que debe hacerse de noche, no comenzar antes de la caída de la tarde y debe terminar antes del amanecer del Domingo de Resurrección y, según una tradición muy antigua es una noche de vela en honor del Señor.

Los fieles, según lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35 ss), deben parecerse a los criados que tienen las lámparas encendidas en sus manos esperando el retorno de su Señor, para que cuando llegue les encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.

La celebración fue presidida por el párroco, presbítero Ernesto Rubén Pérez Díaz, con el acompañamiento del diácono permanente José Gabriel Lourtau y los ministros extraordinarios de la Eucaristía; dio inicio con un lucernario o liturgia de la luz en la primera parte de la Vigilia; la santa Iglesia, llena de fe en las palabras y en las promesas del Señor, contempla las maravillas que el Señor Dios realizó desde el principio en favor de su pueblo con la segunda parte de la Vigilia o liturgia de la palabra con las lecturas del libro del Génesis en las dos primeras, la tercera con el Éxodo, cuarta y quinta con Isaías, sexta con Baruc, séptima de Ezequiel y octava de San Pablo a los Romanos. La tercera parte o liturgia bautismal es al acercarse el día de la resurrección y acompañada de sus nuevos hijos renacidos en el bautismo se invita a la mesa que le Señor, por medio de su muerte y resurrección, preparó para su pueblo viviéndose la cuarta parte de la Vigilia o liturgia eucarística.

La comunidad acompañó este momento especial que vivió la Iglesia Universal al preparase para celebrar una nueva Pascua de Resurrección.