
La coordinación de distintas entidades para promover y concretar una herramienta para los pequeños productores tuvo su tiempo de pruebas en la Estación Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas.
Se trata de la minirotoenfardadora, una máquina diseñada especialmente para productores de pequeña escala; un proyecto que fue posible gracias al convenio entre INTA, Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y la empresa Omega de Solari S.A. de El Trébol, Santa Fe.
Sin dudas, una gran herramienta para mejorar la eficiencia en la recolección de forrajes y dirigida especialmente a los pequeños productores o los que producen forrajes a pequeña escala y que los costos de enfardado o enrollado les resulta oneroso y poco redituable.
INTA y UNNE
El INTA aportó el trabajo de los técnicos Jorge Kostecki, Orlando Pachinsky y Carlos Derka, con un proyecto que viene de principios de esta década; la Universidad Nacional del Nordeste con Gustavo Vanoli y por la empresa metalúrgica Héctor Solari.
Explicó que “teniendo en cuenta la sequía de los primeros meses del año no había pasto en la zona de Sáenz Peña por lo que conseguimos venir al INTA Las Breñas donde se pueden hacer las pruebas en alfalfa, analizar puntos positivos y negativos como para hacer los ajustes necesarios y sacar las fallas que pueden existir. Es una mini enrolladora, se puede montar en cualquier tipo de tractor de 30 o 35 HP en adelante; es un sistema que no tiene eje cardánico ni caja escuadra, trabaja con sistema de acople hidráulico y enganchada en la barra de tiro. Elabora un mini rollo de 30 a 35 kg, aproximadamente el peso de dos fardos y se agrega un manejo fácil, al igual que el transporte y es seguro”.
Solari S.A.
El fundador de la empresa, Héctor Solari, manifestó que “sale con la marca comercial de Omega, empresa de 55 años, y hace unos 7 u 8 años tuvimos la inquietud para hacer esta enrolladora para pequeños productores porque el grave problema que tienen es que le cobran hasta 50% del fardo y cuando tienen 3 o 4 has no les queda casi nada. La investigación nos llevó a una que habían desarrollado en el INTA Sáenz Peña junto con la Universidad, así que nos pusimos en contacto y surgió la posibilidad de firmar un contrato que este año permitió avanzar hasta esta instancia de prueba”.


