El fin de semana pasado, en la ciudad de Juan José Castelli, se realizó el Campamento Diocesano de Jóvenes organizado por la Pastoral de Juventud de la Diócesis de San Roque sin interrupciones a pesar de las inclemencias del tiempo.

Los jóvenes con edades entre 14 y 20 años asistieron al campamento único donde la fe, la reflexión y la diversión se unieron para vivir un encuentro con Dios, con el lema “Que Él sea siempre nuestro centro y nuestro fin”. El encuentro tenía como objetivo fortalecer la espiritualidad de los jóvenes, promoviendo momentos de oración, crecimiento personal y un acercamiento profundo a Cristo.

Se trató de alrededor de 150 jóvenes y adolescentes de diversas parroquias de la diócesis que se dieron cita en Juan José Castelli para vivir una experiencia única de encuentro, reflexión y crecimiento espiritual; fue un verdadero oasis de fraternidad, permitió a los participantes fortalecer su relación con Dios y entre ellos, mientras compartían momentos de oración, actividades recreativas y testimonios de vida.

El equipo organizador, a pocas horas de haber finalizado hicieron llegar su agradecimiento, “gracias a todos los que hicieron posible este encuentro, y gracias a todos los jóvenes que participaron, por ser luz en el camino de la Iglesia.  Nos vemos en el próximo encuentro”.

Los principales motivos de este tipo de campamentos, que reúne a jóvenes de distintos rincones de la Diócesis, son acompañar y orientar a los participantes en su camino de fe, reforzando los lazos de comunidad y brindando herramientas para que sigan siendo “testigos del Evangelio” en sus hogares, escuelas y barrios.

Los pilares de las tres jornadas fueron la oración, reflexión y acción; se contó con momentos de adoración, celebraciones litúrgicas y charlas inspiradoras. Además, la camaradería y el trabajo en equipo fueron protagonistas, permitiendo a los jóvenes conocerse mejor, compartir experiencias y crear lazos que perdurarán mucho más allá del campamento.  Esto fue un recordatorio de que la juventud está llena de energía, esperanza y compromiso, y que juntos pueden construir una sociedad más solidaria y llena de fe.

Seamos Peregrinos de Esperanza. Vivamos el Año Santo.