La Estación Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas, como cada año en la época estival, acerca recomendaciones para el Estrés térmico en cerdos, un desafío creciente en la producción porcina.

En dos notas, se comparte esa información.

Los cerdos son animales altamente sensibles al calor debido a la ausencia de glándulas sudoríparas funcionales. Esta particularidad fisiológica, combinada con el aumento de la temperatura ambiental y la falta de rusticidad genética al calor, está generando serios desafíos en los sistemas actuales de producción porcina. La temperatura óptima para estos animales se sitúa entre los 18 y 25° C. Cuando las condiciones superan este rango, se genera un estrés térmico que puede afectar significativamente su salud y rendimiento productivo. En épocas calurosas, cuando no pueden regular su temperatura interna adecuadamente, el organismo del cerdo activa mecanismos de termorregulación que incluyen cambios fisiológicos y conductuales para intentar mantener el equilibrio térmico.

Consecuencias del estrés térmico

Se dan procesos de estrés oxidativo, afectando la integridad intestinal. En el estrés térmico se observa la variación de los parámetros productivos, ocasionando la reducción del consumo de alimento y de ganancia de peso, alteración de la eficiencia productiva con reducción del crecimiento. También se observa una marcada modificación de la composición de la canal, llevando a mayor depósito graso, a consecuencia de la irregularidad del consumo voluntario de alimento desencadenado en días por las temperaturas ambientales elevadas ya que no consumen alimento.

Desmejora el estatus inmunitario y reproductivo, como aumento de repeticiones de celos, en algunos casos abortos, disminución en cantidad y calidad de leche llegando a casos de mastitis que produce alteración en las camadas de lechones, presentándose casos de gastroenteritis, deshidratación, disminución de peso y mayor presentación de lechones muertos. En el caso de los machos se observa alteración en la calidad espermática.

Aumento de frecuencia respiratoria, con el fin de eliminar calor (jadeo).

Aumento del consumo de agua.

Aumento de casos de muerte, en categorías de engorde, hembras gestantes y en menor caso hembras lactantes.

Todo eso conduce a una disminución del rendimiento productivo de los animales y a un encarecimiento de la producción.

Las recomendaciones básicas para mitigar los efectos negativos del estrés calórico en cerdos contemplan atender:

Sistema productivo, semi intensivo y extensivo;

Manejo de la alimentación;

Agua;

Manejo productivo;

Instalaciones.

Las mismas se explican en una segunda nota.