
Se podría decir “las dos caras de la moneda” que siempre tiene al productor agropecuario como protagonista ya que, mientras se soporta un enero 2025 seco y con riesgos de perder gran parte de los rendimientos en distintas sementeras, el mismo mes de hace 20 años mostraba una realidad opuesta.
Las máquinas arroceras “es la única manera” dijo el empresario Eduardo Torrecetti en ese momento, como parte de una nota que explicaba la situación del 5 de enero de 2005:
"Es por todos conocida la situación que se vive en la zona rural de una amplia franja del departamento 9 de Julio y de otros departamentos vecinos por el exceso de lluvias durante el pasado mes de diciembre. Cultivos que no se pueden cosechar como el girasol; siembras que se perdieron como el algodón y la soja; y otras que no se pueden realizar como la de soja y ya se está al límite del tiempo indicado para ello.
Para poder cosechar el girasol y ante la falta de “piso” en muchos campos de nuestra zona y por estar totalmente cubiertos de agua en algunos casos, se consiguió la presencia de máquinas específicas para levantar la cosecha en el agua como es el caso del arroz. Llegaron varias a la zona, algunas con orugas de goma, otras con duales y otras con duales y doble tracción.
“Son de Entre Ríos”
Consultado el ingeniero agrónomo Eduardo Torrecetti, titular de la empresa José Ferrero e Hijos, explicó que “ante el problema planteado y en charlas mantenidas con la gente de Nidera de Buenos Aires, nos comentaron que había posibilidades de conseguir el servicio de empresas entrerrianas que cuentan con máquinas apropiadas para este trabajo. Así fue como llegaron por pedido de nuestra empresa dos máquinas John Deere, una Maximizer – Rice (arroz) CTZ II y una 1450, de la empresa Portela Hnos de la ciudad de Villaguay, Entre Ríos. Estas máquinas, dijo el empresario, nos permitieron cosechar buena parte del girasol de algunos campos, claro que hay otros que a pesar de estas máquinas es imposible ingresar a cosechar y hasta esta máquina tiene problemas, más allá de los resumideros (hormigueros viejos) que hacen que la misma se empantane”.
Bajó el precio y la calidad
Sobre aspectos que hacen a la comercialización, se señala que el rinde por hectárea es bastante dispar por estos motivos indicados. Hay lotes con rendimiento de 2.000 a 2.200 kilos por hectárea y en otros apenas alcanza los 1.500 a 1.600. Esto se suma a la baja de precios que se da en estos momentos; se estaba pagando en los lugares de acopio de la zona unos 450 pesos y ahora está en 410 por tonelada. También incide la calidad porque los primeros girasoles tenían un buen porcentaje de materia grasa y ahora, según el ingeniero Torrecetti, seguramente tendrán descuentos por no llegar al mínimo requerido. Otro tema es el de la humedad dado que ante los problemas climáticos de diciembre los productores prefirieron sacar el girasol, aunque le faltara algunos días para su total maduración, ante el riesgo de perderlo.
La empresa lleva acopiados unas 3.500 toneladas de este producto lo que indica que se está recolectando a buen ritmo la producción y a pesar de la falta de caminos en condiciones para sacar la producción de los campos. Hay zonas donde hay que hacer unos rodeos de hasta 40 kilómetros por los caminos cortados por las aguas y que todavía no tienen reparación".
Nota de archivo de Chaskibreñas

