El sábado pasado comenzó el triduo de preparación para participar de la festividad que tendrá lugar mañana en la capilla para rememorar la Coronación Pontificia de la Virgen de Itatí ocurrida el 16 de julio de 1900.

El lema “María Mujer, modelo de oración” guio las celebraciones de este año; con el tema “Con alegría vamos a su encuentro” comenzó el sábado a las 19 hs con adoración al Santísimo Sacramento; luego, rezo del Rosario y a las 20 fue la Santa Misa celebrada por el párroco, presbítero Rubén Pérez, y con el servicio de Catequesis Familiar 1° año de la capilla.

El domingo fue el tema “En María encontramos paz” y a las 16 hs los niños de CaFa recorrieron el barrio repartiendo panfletos de la fiesta; a las 17 hubo adoración al Santísimo Sacramento, 17:15 el rezo del Rosario y a las 18 presidió la Eucaristía el padre Rubén con el servicio de 2° año de CaFa de la capilla.

Este lunes el tema es “María junto a tu hijo, aumenta nuestra fe”, con adoración al Santísimo Sacramento, Rosario y Santa Misa con bautismos a las 19, 19:15 y 20 hs, respectivamente, con el servicio del Movimiento de Cursillo de Cristiandad.

La gran fiesta de la Virgen de Itatí comenzará mañana a las 18 hs con la solemne procesión con su imagen por las calles del barrio, acompañada por la comunidad parroquial con cantos y oraciones; al concluir, será la celebración de la Eucaristía

Más de 60 años

La Capilla Nuestra Señora de Itatí, es una advocación nacida en el barrio. El edificio de la capilla se inauguró el 9 de diciembre de 1962, teniendo como sacerdote que acompañó todo el proceso de construcción a Juan Huet, canadiense, al igual que el párroco de ese momento, Emilio Chenard.

La devoción por la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Itatí, se puede decir que nació en El Colorado, Formosa, donde vivía la familia que encabezaba Enrique Martínez Duarte junto a su esposa Gabriela; él, junto a una veintena de vecinos, en 1955 viajó en la caja de un camión por los polvorientos caminos de entonces hasta el Santuario de la Patrona del Litoral. Allí cumplieron promesas, rezaron y don Enrique adquirió una pequeña imagen de la Virgen que hizo bendecir con un sacerdote del santuario, la que llevó y entregó a doña Gabriela. Pasó a ocupar un lugar destacado de la casa y cada 8 de diciembre, con vecinos y amigos se rezaba el rosario, se cantaba y todo concluía con comida y música litoraleña para bailar.