
El Día del Trabajo y del Trabajador se recordó en el templo parroquial con una celebración eucarística que presidió el párroco de San Miguel Arcángel.
Los fieles participaron de la Santa Misa celebrada por el presbítero Ernesto Rubén Pérez que bendijo las manos y elementos de trabajo que presentaron, destacando la figura de San José.
La Iglesia Católica, en ocasión del 1 de mayo, celebra la fiesta de San José Obrero, Padre y Custodio del Señor, al que se recuerda como “el Patrono de los trabajadores”.
San José fue esposo de la Virgen y padre adoptivo de Jesús, conoció muy bien el mundo del trabajo ya que fue carpintero y, muy probablemente, también albañil procurando con su sudor el sustento diario para su hogar, la casa de la Sagrada Familia.
La fiesta de San José Obrero fue instituida por el Venerable Papa Pío XII en 1955, con la presencia de una cantidad importante de obreros que estuvieron en la plaza de San Pedro en el Vaticano.
Ese día el Santo Padre pidió que “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.

