
El Papa Francisco inauguró el Año de la Oración el domingo pasado al final del tradicional rezo del Ángelus ante unos veinte mil fieles que estaban reunidos en la plaza San Pedro.
El anuncio del pontífice fue durante el V° domingo durante el año, dedicado a la Palabra de Dios, "un tiempo dedicado a redescubrir el gran valor y la absoluta necesidad de la oración", señaló.
En la ocasión resaltó que “los próximos meses nos conducirán a la apertura de la Puerta Santa, con la que iniciaremos el Jubileo, les pido que intensifiquen la oración para vivir este tiempo de gracia", añadió.
Para eso, el Papa da comienzo a este año especial, que sigue al dedicado a la reflexión sobre los documentos y al estudio de los frutos del Concilio Vaticano II, durante el cual se trabajará en las diócesis del mundo para redescubrir la centralidad de la oración. Y, en ese y en preparación del Año Santo 2025, se invita a las diócesis a promover momentos de oración individual y comunitaria.
Se proponen "peregrinaciones de oración" hacia el Jubileo o itinerarios de escuelas de oración con etapas mensuales o semanales, presididas por los obispos, en las que se buscaría implicar a todo el Pueblo de Dios.
Logo del Año de la Oración
El logo oficial que acompañará a la Iglesia universal en este camino de preparación para el Jubileo 2025 y que lleva por lema "Señor, enséñanos a orar", contiene varias partes y cada una tiene un significado profundo para la vida del cristiano.
El paisaje de nubes, cielo y montañas señala un clima agradable mostrando que después de una tormenta siempre habrá calma.
El sol, el lucero mayor (Gen. 1, 17) colocó Dios en lo alto de los cielos para iluminar a la tierra como indicando que siempre habrá una luz de esperanza para aquellos que se encuentren en las tinieblas.
La cruz significa continuar con fe en la senda del Señor y morir a los propios deseos carnales que el mundo nos ofrece hoy en día.
“Familia que reza unida, permanece unidad”. La familia representa el cimiento de la sociedad y esperanza de la Iglesia.
Los cuatro colores indican una actitud de amor, fe, esperanza y fraternidad, un llamado a vivir en el Jubileo 2025.
La base de la familia, que se encuentra arraigada en la cruz, fuente de una verdadera fe que nunca debe ser abandonada y la clave para ello es la alegría en la oración.


