
La festividad de San Cayetano convocó a una multitud que acompañó tanto la solemne procesión como la Santa Misa en el templo parroquial.
En horas de la mañana se cambió el lugar de las celebraciones ya que un importante viento y el pronóstico del cambio de tiempo obligó a los organizadores a tomar esta decisión y realizar la procesión desde el templo parroquial y, al regreso, la celebración eucarística.
A las 19 se reunió un importante número de fieles al frente del templo parroquial para comenzar el programa de la fiesta patronal que tuvo como lema “San Cayetano, mira nuestro pueblo, danos pan, paz y trabajo, hace el favor”.
Con el auxilio del cuerpo de inspectores de tránsito de la Municipalidad comenzó la procesión con la imagen del santo patrono del pan, la paz y el trabajo, seguido por monaguillos, ministros extraordinarios de la Eucaristía y los centenares de fieles, a quienes se fueron sumando muchos a lo largo del recorrido; éste fue por las calles Rivadavia hasta San Martín; luego, por ésta se llegó hasta Mac Lean a la que se recorrió hasta llegar a Mercante, para finalmente dirigirse hasta Rivadavia, llegando de nuevo al templo donde se completó el rezo del Santo Rosario que acompañó todo el circuito.
Luego de colocar la imagen de San Cayetano en el presbiterio, cerca del altar, comenzó la Santa Misa celebrada por el vicario parroquial, presbítero Marllon Gonçalves, quien destacó la devoción que hay por este santo, especialmente en Argentina.
Valoró especialmente el mensaje del santo patrono respecto al compromiso del cristiano de conocer y practicar la doctrina de la Iglesia, participar de la Eucaristía y recibir los sacramentos de la reconciliación y comunión, observando que hay que estar en condiciones para comulgar.
Al finalizar la celebración se pudo compartir un “pellizco” de pan, que había sido presentado como ofrenda al pie de la imagen de San Cayetano y se procedía a la venta de panes a beneficio de la capilla ubicada en el barrio Hipólito Yirigoyen.

