El sábado 29 de abril se recuerda a Santa Catalina de Siena reconocida como Doctora de la Iglesia y copatrona de Europa e Italia, devoción introducida hace más de cien años.

Por ello, se invita a la Santa Misa que se oficiará mañana a las 09:00 en el oratorio de Santa Catalina de Siena, ubicado a la vera de la Ruta Provincial N° 6, a unos diez kilómetros hacia el este de Las Breñas y a unos pocos metros donde vivieron los que trajeron esta devoción. Se trató de Catalina Agoni y su esposo Juan Sequenzia, inmigrantes italianos llegados desde Brescia, que arribaron a Carcarañá, Santa Fe, en 1919 y al año siguiente se radicaron en Las Breñas.

Y el primer testimonio de esa devoción fue el sueño de la primera capilla que fue construida con gran esfuerzo por don Juan que era albañil y lo hizo con la colaboración de Juan Brillada, uno de los primeros ladrilleros en el incipiente pueblo de Las Breñas.

Llegada de la devoción

El templete está ubicado a la entrada de la chacra de Juan Sequenzia y fue inaugurado el 01/05/1996, como prueba de la devoción a Santa Catalina ya que en la misma chacra ubicada en el lote 104 de Colonia Necochea se levantó la primera Capilla a la Santa que fue habilitada el 29/04/1921.

El lugar daba origen a un centro de reunión y oración de esa amplia zona rural y todos los días rezaban el Santo Rosario; además, doña Catalina Agoni practicaba la imposición de manos a los enfermos que concurrían allí, para aliviarle los dolores debido a la falta de sacerdotes y médicos. Pero con el paso del tiempo el matrimonio Sequenzia partió nuevamente a Carcarañá, y la capilla quedó abandonada y descuidada hasta que las inundaciones que azotaron la zona la dejaron en ruinas.

Fue entonces que, en 1996, por iniciativa de las nietas de la precursora, Catalina Rosa Nuty Sequenzia y Martha Sequenzia de Melnik, rehabilitaron la devoción construyendo un nuevo oratorio que fue bendecido por el padre Antolín Paredes y a partir de allí durante más de 20 años, se celebra a la Santa.

Todos los años se renueva la devoción por ella, a través de la procesión, la misa y posterior reunión comunitaria después del oficio religioso.