Los representantes de la parroquia San Miguel Arcángel participaron de la Santa Misa Crismal que celebró Monseñor Barbaro en la catedral San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña.

La tradicional celebración que se celebra en la catedral de cada diócesis el Jueves Santo y que por razones de conveniencia pastoral, se puede adelantar a uno de los días de la Semana Santa; en la Diócesis San Roque se celebra el miércoles santo en horas de la tarde. A las 19 hs comenzó presidida por el obispo Hugo Nicolás Barbaro y concelebrada por el presbiterio presente, conformado por párrocos, vicarios parroquiales y sacerdotes que ocupan otras funciones en todo el ámbito diocesano.

La parroquia breñense estuvo representada por el párroco y vicario parroquial, presbíteros Cristián Casamitjana y Marllon Gonçalves, ministros extraordinarios de la Eucaristía Miriam Dora Gutiérrez Rodríguez, Amanda Graboviesky, Nancy Casafú, Mabel Zon, Mónica Weher, Margarita Ailán, Alicia Romero y Juan Kulik, y otros representantes de pastorales y movimientos; ellos recibieron de manos de Monseñor Barbaro el Santo Crisma y los Santos Óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

El crisma, que fue consagrado en esta ceremonia, es la materia sacramental con la cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes, entre otras funciones; en tanto, los óleos son bendecidos y el de los catecúmenos es el que se impone antes del Bautismo que es la liberación del pecado, y el de los enfermos sirve para impartir el sacramento de la Unción de los Enfermos.

Los sacerdotes de la Diócesis también fueron partícipes ya que uno de los ritos incluido en esta celebración a partir de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II es el de la renovación de las promesas sacerdotales; después de la homilía, en lugar de pronunciarse el Credo, el obispo invita a los sacerdotes presentes en la celebración a prometer solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros y conducir a otros a él, renovando su consagración a Cristo y dedicación a la Iglesia.