El Domingo de Ramos, como se conoce esta fecha en que la Iglesia celebra la entrada de Jesús en Jerusalén para realizar la obra de la Redención, marca el inicio de la Semana Santa que concluirá el domingo próximo con la Pascua de Resurrección.

En esta jornada hubo celebraciones eucarísticas en la sede parroquial a las 8, 10 y 20 hs, mientras que en las capillas fue a las 9 en Nuestro Señor de Mailín y a las 18 en Santa Rosa.

Por su parte, la comunidad de la capilla Santa Rita, realizó una procesión desde las 18 hs que comenzó frente al cuartel de Bomberos Voluntarios y recorrió desde allí hasta el templo de Paraguay y Urquiza donde se celebró la Santa Misa.

En este día, se recuerda que Jesús entró en la ciudad, según relatan los Evangelios, montado en un burro y fue recibido triunfalmente por el pueblo judío que con ramos de olivo en las manos gritaba: "Hosanna al hijo de David; bendito el que viene en nombre del Señor".

La celebración constó de dos partes: la bendición de los ramos que se emplean en la procesión en honor de Cristo Rey, y la Misa. El lenguaje y los símbolos de la liturgia giraron alrededor de una idea fuerza: en Jerusalén ingresó Jesús y hoy los fieles vuelven a aclamarlo como rey de la paz. La procesión de los ramos es presidida por la máxima autoridad eclesiástica de cada lugar y se efectúa por la calle hacia el templo como testimonio público de fe. La liturgia es una mezcla de alegría y tristeza.

El ambiente festivo de la procesión es atemperado por el tono que la misa imprime a la celebración; en ella se leyeron tres textos bíblicos: el libro de Isaías (50,4-7) donde el profeta anticipa los sufrimientos de Jesús: "No aparté mi rostro cuando me insultaban, sabiendo que no quedaría defraudado"; una carta de San Pablo (Filipenses 2,6-11) en la que el apóstol dice que Jesús "se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó"; por último, el relato de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según el evangelista Mateo.