
El equipo de producción vegetal de la Estación Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas, a través de uno de sus técnicos, informa qué tener en cuenta en el retraso de siembra por la escasez de precipitaciones.
El Ing. Agr. Carlos Gabriel Simon de la Agencia de Extensión Rural de INTA de General Pinedo, coordina las redes de evaluación de híbridos de los cultivos de Sorgo Granífero y Maíz de la Región NEA y explica qué tener presente al considera siembras tardías de estos cereales en el sudoeste del Chaco ya que es una realidad la falta de lluvias que retrasó la fecha de siembra para los cultivos estivales.
El retraso provocaría un impacto en el rendimiento final, ya que disminuye el potencial de rendimiento de los mismos, debido a la menor oferta de recursos como radiación y temperatura que influyen en la disminución del crecimiento de los cultivos en general, sumado a la baja recarga de agua en los perfiles de los suelos, siendo este un factor limitante de rendimiento potencial de los cultivos.
Para el caso del Sorgo y Maíz, impacta en dos períodos claves para la generación del rendimiento: los días alrededor de la floración (período crítico) y la etapa de llenado de granos; ante la menor oferta de recursos coincidente con las etapas de mayor demanda por parte de estos cultivos impactará disminuyendo el potencial de rendimiento.
Consideraciones
Los resultados obtenidos en ensayos de evaluación de híbridos de maíz se observó que la fecha de siembra en la cual se exploraron los máximos rendimientos van del 20 de diciembre al 10 de enero, siendo similar en el sorgo; aunque está sujeto al ciclo del híbrido ya que existe un contraste mayor entre materiales para los días a floración, pudiendo adelantar la fecha de siembra hacia fines de noviembre en los ciclos largos y retrasar hacia fines de enero los ciclos más cortos.
En ambos casos la elección del híbrido es fundamental, tanto por el ciclo como poder anticipar la cosecha con baja humedad del grano cosechado.
En maíz, los de madurez relativa más baja y alta tasa de secado de grano, posibilitaría una cosecha “oportuna”, con menor impacto de una posible helada temprana que afecta el normal llenado de granos y el menor tiempo del cultivo en el campo, que posibilita la exposición a factores como enfermedades de caña y espiga, y presión del viento que pueda ocasionar “quiebre de caña”. En los ensayos comparativos de rendimiento, se observó una diferencia de al menos 3 puntos (grados) de humedad de diferencia entre híbridos de alta y baja humedad a cosecha.
El sorgo granífero, en tanto, la elección según el largo del ciclo y tipo de panoja, serían parámetros a observar para disminuir el impacto del retraso de la fecha de siembra. Los ciclos largos, presentan de 70 a 80 días a floración mientras que los ciclos cortos o intermedios cortos reducen los días a 60 a 65 días, y si bien los ciclos más largos presentan mayor potencial de rendimiento ante la posibilidad de una helada temprana, se vería afectado el llenado de granos, provocando el final del llenado. Frente a esta situación los ciclos más cortos, posibilitan un menor riesgo de ser afectados en el periodo de llenado de granos dando estabilidad en el rendimiento, aunque con menor potencial.
Templado vs Tropical en maíz
Si bien los germoplasmas tropicales pueden ser más eficientes en la intercepción de la radiación, los germoplasmas templados son más eficiente en la conversión; con ello, optar por híbridos templados con alta tasa de secado de grano y estables en el rendimiento, sería una opción ante esta situación. Por otro lado, híbridos de menor potencial pero de baja madurez relativa, podría disminuir el posible impacto de una helada temprana sobre la duración de llenado de granos, logrando llegar a madurez fisiológica o logrando un mayor porcentaje de llenado frente a otros de mayor duración.
Rocío azucarado de la panoja de sorgo “ERGOT”
Una de las consecuencias de retrasar la fecha se siembra en el cultivo de sorgo, es la posible infección con “Ergot”, una enfermedad causada por un hongo que se introduce en la etapa de floración y se expresa hacia llenado de granos, siendo proclives a infectarse en fechas de siembra de fines de enero y primeros días de febrero. En este sentido, los ciclos más largos, debido al largo de días a floración aumentan la probabilidad de infección, ya que a medida que los días son más “otoñales” (temperaturas más bajas y alta humedad relativa) son condiciones favorables para su desarrollo.
Retrasar la fecha de siembra, no es tan malo…
Las altas temperaturas alcanzadas en el suelo, puede provocar muerte prematura de plántulas, con lo que el retraso de la fecha de siembra posibilita disminuir el impacto sobre el stand de plantas inicial, siendo este un componente importante del rendimiento. Por ello, bajo las condiciones ambientales que se presentan en la actual campaña, el retraso de la fecha de siembra para los cultivos de sorgo y maíz posiblemente constituye un menor riesgo que las fechas más optimas.


