AGOSTO DE 1931: EL GOBERNADOR MAC LEAN Y LA PRIMERA COMISIÓN DE FOMENTO DE LAS BREÑAS, por Enrique Antonio Grbavac (*)

Desde 1872 y hasta el golpe militar del 6 de septiembre de 1930 que derrocó al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, el territorio del Chaco tuvo 17 gobernadores. Nueve de ellos fueron porteños; uno, salteño; uno, inglés; uno, tucumano; uno, rosarino; uno, santafesino; uno, santiagueño y tres, de origen correntino. Producido el golpe de Estado, el Dr. Ricardo Andreau, correntino que se hallaba en ejercicio de la gobernación, fue inmediatamente destituido. El gobierno fue entregado al teniente coronel Isaac Ruda Vega, por entonces jefe del Distrito Militar 39 del Chaco, quien ejerció las funciones de gobernador entre el 7 y el 27 de septiembre, fecha en que fue reemplazado por el doctor Armando Meabe, también correntino

El 16 de junio de 1931 fue designado, por el presidente José F. Uriburu, el señor Juan Samuel Mac Lean, quien gobernó hasta el 21 de junio de 1932 y, aunque breve fue su gestión, estableció el orden en la administración, creó 16 comisiones de fomento, autorizó el funcionamiento de las municipalidades de Presidencia de la Plaza, General Pinedo y Machagai.

Acciones de Mac Lean

Durante su gestión como gobernador, debió afrontar el levantamiento militar que, aunque originado fuera del territorio, tuvo fuerte repercusión en la vida comunitaria y política local. Los hechos ocurridos el 20 de julio en Corrientes, encabezados por el teniente coronel Gregorio Pomar, no tardarían en dar lugar a una muy fuerte acción represora.

Los insurrectos, acompañados por grupos provenientes de Resistencia, Sáenz Peña, Bella Vista y Paraná, contaron con el apoyo de la policía chaqueña. que Tomaron algunas comisarías en el interior entre las que se citan las de General Pinedo y Charata. Efectivos del distrito militar 39, dirigido por el mayor Álvarez Pereyra con menos de medio centenar de hombres, lograron tomar la Jefatura, el Correo y la Casa de Gobierno desplazando al gobernador de facto Juan Samuel Mac Lean, quien le entregó el mando de la gobernación personalmente   el día 21 de julio a las ocho de la mañana.

Álvarez Pereyra se autoproclamó gobernador interino del Chaco, hecho que muy rápido habría de desmoronarse ante el fracaso de la revolución radical. Frente a la inmediata reacción del poder dictatorial de la Nación con las fuerzas leales, los insurrectos cesaron sus acciones y pretensiones, como la de querer el reintegro del orden constitucional, la entrega del poder a la Corte Suprema de Justicia, la misma que un tiempo antes había justificado la excepcionalidad del golpe de estado del 6 de septiembre.

Serios conflictos

Frente a la acción represiva, jefes, dirigentes y efectivos rápidamente   abandonaron el suelo chaqueño; otros, en su mayoría cabecillas radicales, fueron encarcelados y los periódicos del país, clausurados. El mayor Manuel Álvarez Pereyra, leal a Pomar que se refugió en Humaitá, Paraguay, dejó una carta escrita que fue publicada por el diario Crítica el 23 de febrero de 1932 y que en uno de sus fragmentos decía, dirigiéndose al interventor de la provincia a quien había destituido por breve lapso: “… Los cargos que he ocupado y la jerarquía que invisto en el Ejército no son el producto de la sumisión a la dictadura degradante que usted representa ni fueron gestionadas por empresas de vampiros (…). Me jugué por una causa que solo es accesible para las almas grandes. Perdí todo, mi carrera, mi bienestar y el calor de mi hogar, pero conservé intactos mis blasones de bien (…) Usted no es usted, sino lo que representa, es decir la tiranía de mi patria y el menor valor social en franca lucha contra lo más prestigioso de una sociedad. (…) Así devuelve usted las gentilezas que le dispensé no privándole de su libertad, ni de nada ni siquiera del automóvil oficial que hace las delicias de sus familiares. Lo menos que puedo exigirle a usted, a sus subordinados y a sus representados los tiranuelos que ofenden la tradición libertaria de mi pueblo, es esto, respeto y consideración. Hasta que llegue el instante en que la luz vuelva a abrirse paso entre las tinieblas que oscurecen el que hasta el 6 de setiembre era el brillante porvenir de la Nación, lo saluda atentamente. Manuel Álvarez Pereyra, Mayor constitucional.”

El general Luis Bruce, al mando de las tropas de la III División que marchaba desde Paraná al tiempo de intimar la rendición de Pomar proclamaba: “… La República encauzada desde el 6 de septiembre de 1930 hacia la organización definitiva de sus poderes legales ha conseguido hasta la fecha llenar un programa sólido de ideas y hechos. (…) Exhorto, concito e invito a todos los ciudadanos conscientes a ejercer la acción persuasiva para que el movimiento se detenga Si así no ocurre y si no ocurriera inmediatamente el Comando cumplirá con energía sus deberes militares. Fuerzas superiores marchan ya sobre los rebeldes y si no deponen las armas ante esta concitación la ciudad será bombardeada sin contemplaciones y los culpables castigados como traidores a la patria (..).”.[1]

Primera Comisión de Fomento

Algunos pocos días más tarde, el 18 de agosto de 1931, Juan Samuel Mac Lean firmó el decreto por el cual se autorizó el funcionamiento de la Comisión de Fomento de Las Breñas. Habían transcurrido diez años del decreto de creación de pueblos y colonias de Yrigoyen, entre las que estaban las colonias Necochea y Juan Larrea, y se hacía la reserva para la mensura de Las Breñas, un incipiente poblado, cuya atracción fundamental en el Km 725 estaba ligada a la extensión y llegada de las vías del ferrocarril.

Fuera de las catorce provincias constituyentes, desde 1884, el Chaco tenía el amparo jurídico de la ley N° 1532, base del derecho público territoriano. Por aquel Estatuto de los Territorios Nacionales, se organizaba el funcionamiento y la administración pública, la elección del gobernador, los jueces de paz y las municipalidades, que estaban reservadas a las poblaciones de más de mil habitantes.

Si bien funcionaban algunas municipalidades electivas, la ley N° 1532 no había previsto la organización en aquellos lugares de menor población. Esta situación logró ser superada cuando el presidente Marcelo T. de Alvear, en 1925, dispuso por decreto que pudieran tener comisiones de fomento.

Los vecinos que las autoridades territorianas seleccionaron para integrar la primera Comisión de Fomento de Las Breñas fueron los señores: Ubaldo Blanco, Felipe Vides Juárez, Camilo Differding, Juan Galfasó y Eduardo Ten, los que dejaron habilitado el libro de actas y realizaron su primera sesión como cuerpo institucional el día 28 de diciembre de 1931.