
La comunidad parroquial de San Miguel Arcángel vive hoy como toda la Iglesia Católica un Viernes Santo unida en espíritu de duelo y penitencia para conmemorar la Pasión y Muerte del Señor; a las 15 se compartirá una ceremonia en el templo parroquial y, al mismo tiempo, en las capillas Santa Rita y San Cayetano de Las Breñas, y en Nuestro Señor de los Milagros de Mailín de Las Piedritas.
La liturgia de hoy, en su riqueza, depara momentos intensos en los que se puede profundizar en el misterio del sacrificio de Cristo. En todo el mundo se reza el Vía Crucis, se escucha el Sermón de las Siete Palabras del Señor Jesús en la Cruz y se realizan procesiones presididas por la imagen de Cristo sufriente y de su Madre Dolorosa.
En este día no se celebra la Santa Eucaristía ni ningún otro sacramento, a excepción del Sacramento de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos, en caso de necesidad.
Pasión y Muere de Cristo
La celebración de la tarde conmemora los distintos momentos de la Pasión y Muerte de Cristo a través de la Lectura de la Palabra, la Adoración de la Cruz y la Comunión Eucarística, consagrada el Jueves Santo. Hoy se invita a los fieles, además, a acompañar a la Virgen María, que estuvo a los pies de la Cruz, con una oración después de la Adoración de la Cruz.
Vía Crucis
A las 18:30 de hoy los fieles podrán meditar el periplo de Jesucristo hacia el Calvario a través del Vía Crucis, Camino de la Cruz, coordinado por la Catequesis Familiar y la UEGP N° 249 "Beato Carlo Acutis" y con la participación de instituciones comunitarias y otros grupos de la parroquia.
El trayecto que cubrirá con las 14 estaciones comenzará en la esquina de avenida Gral. Jones y Paraguay, se desplazará por la avenida principal de la ciudad hasta la calle Mercante, y por ésta hasta Rivadavia para concluir frente al templo parroquial.
Luego, antes de acabar el día, en muchos lugares se celebra el Oficio de las Tinieblas en el que se recuerda la oscuridad en la que cayó el mundo cuando muere su Salvador. Dicha celebración concluye con un signo de esperanza, que recuerda que Jesús ha de resucitar.
A través de estas formas de piedad queda en evidencia que la Iglesia, como madre buena, provee de los medios necesarios para acercarnos a Dios y conocer mejor el misterio de su amor sacrificial, que es infinito. Nunca olvidemos que Cristo no se guardó nada para sí, que lo dio todo por nuestra salvación. Nosotros, los fieles, debemos responder guardando silencio, externo e interno, o fomentando el espíritu reflexivo.
A las 18:30 parte el Vía Crucis comunitario desde la esquina de las avenidas Jones y Paraguay


