La obra teatral escrita y dirigida por Daniel Sasovsky, “Humo de guerra”, volvió al escenario de Casa de culturas de Las Breñas, el sábado 2 de abril a las 21:30, con entrada libre y gratuita y fue acompañada por mucho público que destacó a la obra como a sus protagonistas.

La misma había sido seleccionada por el Instituto Nacional del Teatro y Ministerio de Cultura de la Nación en el programa “Florecer teatro”, con un elenco conformado por actores y actrices de Las Breñas y Charata.

Sasovsky la escribió en 2015 y fue estrenada en 2017; es un homenaje a los excombatientes, donde se entrelazan dos historias paralelas. Presenta dos espacios: uno oscuro y vacío, que hace las veces de una especie de purgatorio, y otro acondicionado como una tienda de ropa. Las situaciones que se viven en cada uno son muy diferentes, pero, a lo largo del desarrollo del texto, se vislumbra que están íntimamente relacionadas.

La obra

Al primer espacio lo comparten el Soldado y el General, ambos abatidos en la Guerra de Malvinas, donde se pueden ver muchas de las injusticias que vivieron a diario los combatientes de bajo rango: no solamente no se habían formado ni contaban con los elementos pertinentes para combatir, sino que ni siquiera tenían satisfechas las necesidades básicas de cualquier ser humano: no tenían ropa, comida ni un lugar para dormir. No obstante, no se deja de lado la lucha patriótica que cada soldado, como pudo, entabló: “Dijeron que íbamos a defender la patria y era nuestro deber dar la vida por ella”. También se alude directa (mediante su voz en off) y metafóricamente a Leopoldo Galtieri, el tercer presidente de facto del gobierno militar, quien estaba a cargo al momento de declarar la guerra: “¡Se llamaba a luchar por la bandera, esos falsos patriotas disfrazados de uniformes militares, con olor a whisky y cocaína!”. Es decir, que se reconoce la filiación entre la dictadura cívico-militar y la Guerra de Malvinas, situaciones que, por momentos, parecieron haber estado separadas en el imaginario popular.

Ya en la tienda de ropa, monologa la vendedora. Allí se puede ver el resultado de las feroces políticas neoliberales que había aplicado el gobierno dictatorial, como apertura irrestricta de importaciones, destrucción de la industria nacional, negación de los derechos humanos, brutal represión; y también cómo la sociedad civil fue cómplice de los militares solventando su discurso, sociedad civil representada en este caso por la clase media trabajadora, luego de la guerra llegó también a desestimar los símbolos patrios, a no identificarse con la bandera argentina.

Y, a pesar de haber salido (ahí sí) con su bandera celeste y blanca a apoyar la declaración de guerra, se sentía con la conciencia tranquila por haber contribuido a la causa con un par de donaciones. Por lo tanto, Humo de guerra también denuncia esta complicidad de la sociedad civil para con las Fuerzas Armadas, hecho que, en la historiografía argentina se tradujo pasando de denominar solo “dictadura militar” a enmarcar los horrorosos hechos que transcurrieron entre 1976 y 1983 como una “dictadura cívico-militar”

Durante muchos años, la historia oficial sobre la Guerra de Malvinas marginó a los excombatientes; estaban solos, habían ido a una guerra, la habían perdido, y al volver no tenían nada. Con el retorno de la democracia, en los años ‘80 y 90, se sancionaron algunas leyes que les brindaban ciertas ayudas, pareciéndose más a dádivas que a políticas estatales de comprensión y jerarquización.

Y al fenómeno que despojó de todo acto heroico y patriótico a lo ocurrido en las islas, se lo denominó “desmalvinización”.

ELENCO

Está conformado por Ana María Zaderej, Lucas Céspedes, Emanuel Salinas y Marta Rodríguez; asistente de dirección, prensa y difusión, Carolina Yvanoff; iluminación, sonido e imágenes, Brian Skarlatiuk y Mario Ibáñez; diseño gráfico, Juanjo Moyano; libro, puesta en escena y dirección, Daniel Sasovsky.

Agradecimientos a José Rodríguez, Viviana Álvarez, directora Liliana Esther Sawoczka de la Biblioteca Escolar “Docentes jubilados”.

Imagen: Darío Hock