La comunidad de fe de la parroquia San Miguel Arcángel participó este miércoles 2 de febrero en la celebración eucarística en la que se celebró el día de la Presentación del Señor Eucaristía y de nuestra Señora de la Candelaria, fiestas que comenzaron a ser conocidas y practicarse desde los siglos IV y X, respectivamente.

El vicario parroquial, presbítero Marlon Gonçalves, presidió la Santa Misa acompañado por el diácono permanente Omar Héctor Zenoff y dio comienzo, según rasgos de la celebración actual, con la bendición de las candelas que fueron encendiéndose unas a otras desde la parte posterior del templo hacia adelante y la correspondiente aspersión de agua bendita por parte del religioso.

Los fieles, munidos con sus respectivas candelas y en algunos casos con más de una como para compartir luego con familiares, participaron de la Santa Misa.

Presentación del Señor

Se trata de una fiesta antiquísima de origen oriental. La Iglesia de Jerusalén la celebraba ya en el siglo IV, a los cuarenta días de la fiesta de la Epifanía. Desde Jerusalén, la fiesta se propagó a otras iglesias de Oriente y de Occidente. En el siglo VII ya había sido introducida en Roma.

Se asoció con esta fiesta una procesión de las candelas. La Iglesia romana celebraba la fiesta cuarenta días después de Navidad.  La Virgen María ha dado luz a la Luz del Mundo, Jesucristo, y en esta fiesta Él se manifiesta a Simeón y Ana.

Entre las iglesias orientales se conocía esta fiesta como “La fiesta del Encuentro” (en griego, Hypapante), nombre muy significativo y expresivo, que destaca un aspecto fundamental de la fiesta: el encuentro del Ungido de Dios con su pueblo.

San Lucas narra el hecho en el capítulo 2 de su Evangelio. Obedeciendo a la ley mosaica, los padres de Jesús llevaron a su hijo al templo cuarenta días después de su nacimiento para presentarlo al Señor y hacer una ofrenda por él.

Nuestra Señora de la Candelaria

Esta fiesta comenzó a ser conocida en Occidente, desde el siglo X, con el nombre de Purificación de la bienaventurada Virgen María. En el calendario romano, revisado en 1969, se cambió el nombre por el de “La Presentación del Señor”. Esta es una indicación más verdadera de la naturaleza y del objeto de la fiesta. Sin embargo, ello no supone dejar de valorar el papel importantísimo de María en los acontecimientos que celebramos. Los misterios de Cristo y de su Madre están estrechamente ligados, de manera que nos encontramos aquí con una especie de celebración dual, una fiesta de Cristo y de María.

Información: radiomaria.org.ar