
La primera jornada de la novena de preparación para la fiesta patronal de San Miguel Arcángel comenzó con procesión desde Santa Rita a Ruta 89 rezando el Santo Rosario y con el rezo de la Coronilla a San Miguel y reflexión sobre un párrafo de la Biblia en el monumento a San Miguel en avenida San Martín, continuando en horario vespertino la procesión que partió desde la capilla de San José con una imagen del santo hasta la parroquia acompañado por representantes de ese barrio.
Le siguió en el templo parroquial la Adoración al Santísimo Sacramento que fue expuesto en el altar desde las 18 hs y se repetirá a lo largo de todo este tiempo.
Unos minutos antes de las 20 hs fue retirado por el diácono permanente Omar Zenoff y acompañado con el rezo y canto de los fieles que ocuparon gran parte del espacio destinado a la asamblea, para dar inicio a la celebración eucarística presidida por el presbítero Ricardo Blanco del Seminario Diocesano Cura Brochero de la Diócesis de San Roque, y concelebrada con el párroco Cristián Casamitjana y el vicario parroquial Marlon Gonçalves, y el auxilio del diácono permanente Omar Héctor Zenoff.
La celebración, con el tema “Con un corazón de Padre”, estuvo a cargo de capilla San José, templete Santa Madre Maravillas y Cáritas parroquial, en la que se rezó especialmente por los adultos mayores, tercera edad, jubilados, pensionados y retirados, nacionales y provinciales.
El padre Blanco en su homilía, considerando que el Papa Francisco dispuso que este sea el año de San José y comparó la misión de San José que “no fue de un protagonismo notorio como sanar o resucitar, milagros, hacer misas, imponer las manos; pero si hizo de padre de Jesús, cuidó y protegió nada más y nada menos que al hijo del Padre, hijo eterno de Dios. José se hizo cargo de Jesús y lo cuidó como hijo suyo, no por la sangre, pero si como padre adoptivo y esto es lo grande que hizo, reflexionando que nosotros debemos hacer lo mismo, salvando las diferencias, cuidar a Jesús, hablar con él, agradecer cuando termina la misa, quedándonos un rato frente al santísimo, llevar a Jesús a casa, al lugar de trabajo, mostrarlo a quienes comparten con nosotros, imitando un poco a San José”, reflexionó el sacerdote.
Finalizada la Misa se compartió un tiempo con la reliquia del beato Carlo Acutis junto a un grupo de jóvenes del Seminario Cura Brochero y el padre Ricardo Blanco.

