Los fieles católicos colmaron los lugares habilitados para la celebración eucarística matutina con imposición de cenizas y desde ayer se habían cubierto los previstos para la de esta noche que, en cada caso es para doscientas personas.

En estas celebraciones, como en todos los encuentros que organiza la parroquia San Miguel Arcángel, se cuidan y cumplen todas las medidas biosanitarias preventivas por el coronavirus que incluyen límite de personas y en esta ocasión por ese mismo motivo en lugar de la señal de la cruz en la frente de los fieles con las cenizas, el párroco Cristián Cadamitjana que presidió la celebración y los ministros de la Eucaristía esparcieron ceniza en las cabezas de cada uno.

El padre Cristián, durante la homilía, destacó que se comienza un tiempo de penitencia en el que, tanto hoy como todos los viernes de Cuaresma, debemos cuidar el ayuno y la abstinencia, tratando de ver en el interior de cada uno qué es lo que debe cambiar, tratar de conocer y reconocer las cosas malas que acompañan la vida de cada uno para poder mejorar; hizo notar también que la señal de la cruz con la ceniza o el esparcir las mismas sobre las cabezas de los fieles como se hizo en esta ocasión es un signo. La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva, cuando las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo. Por ello, no se debe creer que es una protección o una bendición especial.

Dos celebraciones

Las celebraciones de hoy tenían previsto el inicio a las 10 y a las 20 hs, aunque una hora antes y por 50 minutos se otorgaba el sacramento de la Reconciliación; son encuentros propicios en que se concentra la familia parroquial para el inicio de este tiempo especial en el calendario litúrgico que concluirá antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo próximo.

Los días jueves continuará la Adoración al Santísimo Sacramento de 18 a 20 hs continuando con la Santa Misa; los días viernes se celebra el Vía Crucis, rezo del Santo Rosario y la Santa Misa. Los servicios son presididos por el párroco, presbítero Cristián Casamitjana, junto al diácono permanente Omar Héctor Zenoff y el auxilio de los ministros extraordinarios de la Comunión y la colaboración de capillas, movimientos y pastorales de la iglesia breñense.

Caridad, ayuno y oración

El Catecismo Católico ofrece varias referencias sobre dar limosnas como gesto de caridad, practicar el ayuno como gesto de entrega y vivenciar las oraciones como gesto de esperanza en la época de Cuaresma; son acciones que se complementan con la principal que es la penitencia, acto de expresión de conversión total a Dios. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, se hace un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que se debe vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia, un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual porque, como destacan los sacerdotes “este tiempo, Cristo nos invita a cambiar de vida; la Iglesia propone vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas y, viviendo una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios”.