La comunidad de fe de la parroquia San Miguel Arcángel tuvo una activa participación el domingo pasado en la procesión y Santa Misa en la solemnidad del Corpus Christi con la presencia de niños de catequesis familiar y sus familias.

La procesión con el Santísimo Sacramento expuesto y llevado por las calles por el vicario parroquial, presbítero Marcos Gonçalves, partió del templo parroquial encabezado por el grupo de monaguillos y niños de CaFa, y con el resto de las personas rodeando al Cuerpo de Cristo.

El recorrido cubría las calles cercanas a la Parroquia y, al paso de la procesión, los responsables de capillas, movimientos y grupos parroquiales que arrojaban pétalos de rosas al paso del Santísimo; en la esquina de Rivadavia y Sarmiento, capilla San José y ministros de la Eucaristía; Rivadavia y 25 de Mayo, Nuestra Señora de Fátima y San Expedito; en Rivadavia y San Martín, Sagrado Corazón de Jesús y  RCC niños; en Jones y San Martín, Señor de los Milagros de Mailín y Santa Madre Maravillas; Jones y 25 de Mayo, San Cayetano y Virgen del Rosario; Jones y Sarmiento, Santa Rosa y Consejo Asesor Económico; Mercante y Jones, Santa Teresita y Renovación Carismática Católica; Mercante y Rivadavia, Santa Rita y grupo de Confirmación; y en Rivadavia frente al templo, Nuestra Señora de Itatí y parroquia.

Al regresar a la parroquia se celebró la Santa Misa de las Familias como es habitual.

Historia

La celebración de Corpus Christi había comenzado a celebrarse a mediados del S. XIII pero hubo momento que se dejó de lado con distintos argumentos, hasta que recién en el S. XVI, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que cada año se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

El Corpus Christi se lleva a cabo el jueves siguiente al noveno domingo, después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte. En algunos países se celebra el siguiente domingo, acorde al calendario laboral, como ocurre en Argentina.

Contempla una procesión encabezada por los obispos y las principales autoridades eclesiásticas, en la cual se exhibe el Cuerpo de Cristo en una custodia, acompañada de los devotos en agradecimiento de las promesas cumplidas.